Contexto del hogar
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Numerosas investigaciones han permitido reconocer la importancia del hogar en el desarrollo de la competencia lectora de los niños. Mucho antes de que el niño desarrolle las habilidades cognoscitivas y lingüísticas necesarias para leer, las primeras experiencias con el lenguaje impreso y oral establecen las bases para el aprendizaje. Las características particulares del hogar pueden crear un clima que anime al niño a explorar y experimentar con el lenguaje y con diversas formas de textos. A lo largo del desarrollo infantil, el papel de los padres o de quienes están a cargo de los niños es fundamental para la adquisición de la competencia en lectura. Los siguientes apartados resaltan algunos de los principales aspectos del hogar que contribuyen al desarrollo de la competencia lectora.
Actividades que propician la competencia lectora
Es vital que los padres o quienes cuidan al niño propicien o apoyen actividades relacionadas con el desarrollo de la competencia lectora dentro del ambiente del hogar. A medida que el niño desarrolla su capacidad para el lenguaje oral, va aprendiendo las reglas del uso del lenguaje; este conocimiento se traducirá en expectativas relacionadas con el lenguaje impreso.
Quizás la actividad de alfabetización temprana más común e importante es aquella en la que adultos y niños mayores les leen en voz alta a los niños pequeños. Cuando a los niños se les lee en voz alta y se les anima a interesarse en el texto y en las ilustraciones de los libros, aprenden que el texto impreso transmite significados y que poder leer es algo deseable.
Otros encuentros con los materiales impresos también pueden ayudar a establecer la conciencia del texto y la familiaridad con él por parte del niño. Actividades de escritura tales como escribir nombres o formar palabras con letras refuerzan el desarrollo de la conciencia del texto en el niño. Asimismo, dibujar, especialmente en relación con cuentos y con la narración de cuentos, puede promover la alfabetización.
Las investigaciones también indican que el juego de los niños con libros y con materiales impresos ayuda a establecer las bases de la competencia lectora. Más aún, la temprana asociación entre el disfrute y el texto impreso establece una actitud positiva hacia la lectura que motivará a los lectores principiantes. El tiempo dedicado a actividades que favorezcan el desarrollo de la competencia lectora resulta decisivo.
El lenguaje del hogar
Dado que aprender a leer depende en gran parte de las primeras experiencias del niño con el lenguaje, la forma como se usa el lenguaje es un factor importante para el desarrollo de la competencia lectora. Las diferencias en el lenguaje que se usa en el hogar y el que se usa en la escuela pueden causar problemas a los estudiantes en el desarrollo de la competencia lectora.
Es probable que los niños que no tengan un conocimiento apropiado o no estén familiarizados con el lenguaje que se utiliza en la enseñanza formal y que es propio de los textos escritos tengan una desventaja inicial en relación con otros niños de su edad que sí hayan tenido oportunidad de familiarizarse con este tipo de lenguaje.
Interés de los padres en el desarrollo de la competencia lectora
A medida que el niño madura, el apoyo y la orientación que se le suministran en el hogar contribuyen al desarrollo de la competencia lectora de diferentes maneras. Un aspecto importante del ambiente del hogar es la disponibilidad de materiales de lectura y de recursos educativos.
Las investigaciones muestran que el fácil acceso a diversos tipos de materiales impresos se asocia fuertemente con los logros en competencia lectora. Los hogares donde este material está disponible le transmiten al niño la expectativa de aprender a leer como un objetivo deseable y valorado.
Comportamiento y actitudes de los padres ante la lectura
Para la mayoría de los niños, el hogar ofrece un modelo y proporciona orientación directa en las prácticas de lectura. El hecho de que los padres y las personas a cargo del niño se dediquen a muchas actividades relacionadas con leer y escribir promueve actitudes positivas del niño hacia la lectura. Los niños que ven a los adultos y a niños de mayor edad leer o usar textos de diferentes maneras, van aprendiendo a apreciar y a usar materiales impresos. Más allá del hecho de dar ejemplo, los padres u otras personas relacionadas con el niño pueden apoyar directamente el desarrollo de la lectura al expresar opiniones positivas acerca de la actividad de leer.