Contextos Nacionales y Comunitarios
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Demografía y recursos
El éxito de un país en educar a sus niños y alfabetizar a su población depende, en gran parte, de los recursos de que disponga. Los países con poblaciones grandes y diversas, y con pocos recursos materiales y humanos, tienen mayores dificultades que aquellos que se encuentran en circunstancias más favorables.
Por lo general, las características de la población de un país, el sistema de gobierno y la economía nacional afectan los recursos disponibles para la educación. La diversidad de idiomas hablados en un país, los niveles de alfabetización de los adultos y otros factores sociales y de salud influyen también sobre la labor educativa. La movilidad de las poblaciones relacionada con la migración dentro o entre los límites de un país también puede afectar las prioridades en los asuntos relacionados con el desarrollo de la competencia lectora; en estas condiciones, puede requerirse de políticas educativas específicas y de recursos adicionales.
Organización y estructura del sistema educativo
La manera como se establecen e implementan las políticas educativas puede tener un enorme impacto sobre el funcionamiento de las instituciones educativas. Algunos países tienen sistemas educativos altamente centralizados, en los que la mayor parte de las decisiones sobre políticas se adoptan a nivel nacional o regional; en estas condiciones, se da una gran uniformidad de la educación en términos de currículo, libros de texto y políticas generales. Otros países tienen sistemas mucho más descentralizados, en los que las decisiones importantes se adoptan a nivel local y escolar; como resultado de ello, hay una mayor variedad en el funcionamiento de las escuelas y en la forma como se enseña a los estudiantes.
La forma como el estudiante pasa por los diversos niveles o grados de escolaridad (o flujo estudiantil) es una característica de los sistemas educativos que varía de país a país. Para PIRLS son especialmente interesantes factores como la edad de ingreso al sistema de educación formal y la edad a la que se inicia la enseñanza formal de la lectura. También es de interés conocer el tipo de institución a la que asisten los estudiantes durante sus primeros años de formación.
Ha de tenerse en cuenta que aún antes de que los niños empiecen la educación primaria formal, pueden haber estado expuestos a una cantidad considerable de materiales y de actividades de lectura como parte de su experiencia cotidiana y/o educativa. La investigación ha mostrado que los países varían sustancialmente en sus políticas y prácticas en relación con la educación temprana (pre-primaria o pre-escolar). Mientras que en algunos países no se hacen requerimientos específicos, en otros se incluyen niveles de educación preescolar previos al ingreso a la primaria.
Como resultado de esto, en distintos países, los estudiantes que ingresan a la escuela primaria difieren considerablemente en la cantidad de educación pre-primaria que han recibido (el rango va desde ninguno hasta tres o más años). Pero el hallazgo más significativo es que hay una correlación positiva entre años de educación pre-primaria y el nivel de competencia lectora en el cuarto grado.
El currículo de lectura en la primaria
Estudios anteriores han permitido reconocer políticas educativas y diseños curriculares relevantes para el desarrollo de la competencia lectora, tales como la definición de estándares o de referentes para comparación del desarrollo de la competencia lectora, la dotación de bibliotecas escolares y de aula, los tiempos de instrucción, métodos y materiales diversos y las estrategias para identificar a los estudiantes que requieren enseñanza adicional o especial.
Entre los aspectos curriculares y las políticas de gobierno que son particularmente relevantes para la adquisición de la competencia lectora están los criterios o parámetros institucionales establecidos para la evaluación del desarrollo de la lectura, las prácticas de evaluación y de promoción, las políticas para la conformación de los grupos de escolares, la duración de la enseñanza, los métodos y los materiales especializados, y las estrategias aplicadas para identificar a aquellos estudiantes que necesitan instrucción remedial, etc.
Se ha encontrado que el logro académico de los estudiantes está estrechamente relacionado con la definición clara y coherente del currículo. Esto incluye la especificación apropiada de actividades de aprendizaje que vayan planteando mayores niveles de exigencia a través de los distintos grados y el uso de materiales de lectura diversos y adecuados para cada nivel.
Muchos actores participan en el diseño curricular; los currículos de diferentes países difieren en muchos aspectos. En algunas ocasiones, como es el caso de Colombia, las instancias superiores (por ejemplo, los Ministerios de Educación), según los requisitos de ley, establecen políticas y estándares con algún detalle. La variación en las políticas va desde aquellas que determinan la edad o grado en los que se inicia la enseñanza formal de la lectura, hasta aquellas que prescriben el tipo de materiales y de métodos que han de utilizarse para enseñar a leer. Con base en los estudios realizados, se destaca la necesidad de incluir métodos efectivos para socializar el currículo con los profesores, los padres y el público en general para garantizar que las reformas y actualizaciones se incorporan a las prácticas educativas.
Sin embargo, aun cuando el control externo de los currículos sea fuerte, la manera como se implementan puede verse afectada por las características y prácticas propias de las instituciones.
Por ejemplo, puede promoverse un compromiso de todos los docentes con el desarrollo de la competencia lectora que incluya explorar la construcción de sentido en todas las asignaturas y hacerlo tanto en espacios formales como no formales.
La ejecución de un currículo coherente y apropiado depende de la formación de los profesores. La investigación ha demostrado la importancia de que la lectura sea enseñada por profesores bien preparados. En distintos países, los requerimientos para ser profesor de primaria pueden incluir cierto tipo de preparación académica, presentar y aprobar exámenes específicos o cumplir algunos criterios de certificación. Algunos países también tienen programas de inducción o de tutorías para los profesores nuevos y ciertas oportunidades para el desarrollo profesional durante el desempeño de las funciones, con el fin de que se mantengan actualizados en relación con los desarrollos del área.