Numerosas investigaciones han permitido reconocer la importancia del hogar en el desarrollo de la competencia lectora de los niños. Mucho antes de que el niño desarrolle las habilidades cognoscitivas y lingüísticas necesarias para leer, las primeras experiencias con el lenguaje impreso y oral establecen las bases para el aprendizaje. Las características particulares del hogar pueden crear un clima que anime al niño a explorar y experimentar con el lenguaje y con diversas formas de textos. A lo largo del desarrollo infantil, el papel de los padres o de quienes están a cargo de los niños es fundamental para la adquisición de la competencia en lectura. Los siguientes apartados resaltan algunos de los principales aspectos del hogar que contribuyen al desarrollo de la competencia lectora.
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¿Que favorece el desarrollo de la competencia Lectora?
Los niños desarrollan la competencia lectora a través de diversas actividades y experiencias dentro de diferentes contextos. Algunas de las experiencias que permiten aprender a leer son muy estructuradas, en especial aquellas que se dan en las instituciones educativas como parte de la enseñanza de la lectura; otras son menos estructuradas, se dan como parte natural e informal de las actividades cotidianas del niño, principalmente en el hogar. Todas son decisivas para ayudar a los niños a desarrollar la competencia lectora y se complementan entre sí.
Más allá de las influencias directas del hogar y de la institución educativa, en la competencia lectora de los niños inciden también los contextos más amplios en los que ellos viven y aprenden.
Las instituciones educativas y los hogares de los niños están ubicados en comunidades con recursos, metas y rasgos diferentes; es muy probable que las características de estas comunidades influyan en los hogares y colegios de los niños y, por consiguiente, se vuelvan determinantes en su competencia lectora. De igual manera, el contexto nacional es importante; los recursos disponibles de un país, las decisiones gubernamentales acerca de la educación y los objetivos curriculares, los programas y las políticas relacionadas con el aprendizaje de la lectura influyen en la dinámica de los hogares y de los colegios y en tal sentido demarcan el contexto que determina el desarrollo de la competencia lectora.
Sin embargo, conviene enfatizar en que, aún sin recursos económicos abundantes, los países pueden promover la competencia lectora a través de medidas que favorezcan el desarrollo de la misma; adicionalmente, fuera de la institución educativa, los padres y otros miembros de la comunidad pueden promover ambientes que valoren el leer compartiendo experiencias con los textos e invitando a los niños a leer.1
1. Dado que los factores que pueden favorecer el aprender a leer, así como los que pueden impedirlo, están distribuidos entre la comunidad, el hogar y la institución educativa, PIRLS ha adoptado un marco conceptual que tiene en cuenta el encadenamiento entre estos contextos. A través de cuestionarios de contexto, PIRLS recoge información importante sobre los procedimientos y prácticas de estudiantes, padres, docentes e instituciones, que han demostrado ser efectivos para favorecer la competencia lectora.